Mensaje de Andrés Manuel López Obrador, presidente del Comité Ejecutivo Nacional de MORENA en El Paso, Texas

Boletín 017-060

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El Paso, Texas, 06 de marzo de 2017

 

Es para mí un motivo de dicha estar en El Paso, Texas, la ciudad de Estados Unidos más entrañable para México. A unos cientos de metros de aquí, del otro lado del río, se refugió por cerca de un año el presidente Benito Juárez y su gabinete para mantener la lucha en defensa de la soberanía nacional. Más tarde, otro héroe mexicano, Francisco I. Madero, apóstol de la democracia, encabezó desde esa misma ciudad fronteriza, que lleva el nombre del Benemérito, a los revolucionarios que derrotaron a la Dictadura Porfirista.

El Paso, Texas, es de las ciudades más antiguas de Estados Unidos; se fundó desde la época colonial española; perteneció a México y, luego, con la Independencia de Texas, se anexó al territorio de la Unión Americana. Aquí, en El Paso y en Ciudad Juárez, es donde se encuentran más entrelazadas nuestras dos naciones.  Los mexicanos y los estadunidenses de esta región fronteriza están unidos de manera indisoluble por la historia, la cultura, el trabajo, el comercio y la amistad.

Por eso es un contrasentido que un grupo político de Estados Unidos apueste a la separación mediante la propaganda del odio y del nacionalismo a ultranza. Es cierto que la campaña de fobia contra migrantes y mexicanos le funcionó a Donald Trump para ganar la presidencia, pero no le servirá, como se está demostrando, para mantenerse con popularidad en el gobierno y lograr la reelección.

Es indudable que, en Texas, como en otros Estados de la Unión Americana, existe un sector de la población con pensamiento conservador y racista; pero en esta misma zona fronteriza se mantienen costumbres y relaciones afines entre pobladores de origen mexicano, migrantes, anglosajones, afroestadunidenses y todas las otras representaciones de la humanidad que habitan aquí en estas tierras.

Sin embargo, hay crecientes muestras de que la insidia racista y el odio contra los extranjeros ha penetrado en la conciencia de muchos estadunidenses. Hay testimonios de cómo ha crecido en los últimos tiempos el maltrato y la xenofobia en varios condados y ciudades de Texas y Nuevo México.

Por eso, lo más importante frente a esta nueva circunstancia debe ser, y esa es nuestra convocatoria a todas y a todos, dirigirnos, más que a nadie, a los estadunidenses. Debemos exponer ante quienes han sido víctimas de la manipulación, la perversidad de ese afán por culpar de sus problemas a los extranjeros y, en particular, a los mexicanos.

En este lado de la frontera hay que decir a los cuatro vientos que es un disparate la consigna de Estados Unidos primero o de América primero, porque en realidad lo primero debe ser, en cualquier lugar del planeta, la justicia y la fraternidad universal.

Debemos explicar con argumentos, desmontar toda esa sarta de mentiras, con argumentos, que los males económicos que padecen los trabajadores, granjeros y empresarios de Estados Unidos no son responsabilidad de los migrantes ni de México, sino del mal gobierno, los privilegios y la mala distribución del ingreso que predomina en este país tanto como en el nuestro. Hay que exponer ante quienes le han creído a Trump y ante quienes votaron por él que es inmoral y absurdo tratar con desprecio a los mexicanos y que, en vez de tensar y deteriorar las relaciones entre nuestros dos países y entre sus pueblos, debe alentarse el respeto mutuo y procurar la cooperación para el desarrollo.

No debemos descartar, incluso, la posibilidad de convencer a Donald Trump de su equivocada política exterior y, en particular, de su despectiva actitud contra los mexicanos y nuestra nación.

Estamos dispuestos a poner sobre la mesa, en su momento, pronto, muy pronto, nuestro programa de desarrollo para impulsar el crecimiento, generar empleos y garantizar el bienestar, y así enfrentar de manera conjunta las causas que originan la migración, la inseguridad y la violencia. Repetimos: no es con muros ni con el uso de la fuerza como se resuelven los problemas sociales, sino con desarrollo y con bienestar.

Lo más humano y eficaz para reducir el flujo migratorio es rescatar al campo, apoyar a los sectores productivos, crear empleos y mejorar los salarios de los trabajadores en México. Y más temprano que tarde eso se logrará en nuestro querido México porque, independientemente de lo que resuelva el gobierno de Estados Unidos, nosotros vamos a terminar con el principal problema de México que es la corrupción; lo cual, al mismo tiempo, nos permitirá liberar muchos recursos para mejorar las condiciones de vida y de trabajo en nuestro país.

El nuevo gobierno democrático mantendrá siempre una actitud respetuosa hacia el gobierno de Estados Unidos, pero haremos valer nuestra autoridad soberana. En primer término, defenderemos, sin ningún condicionamiento, sin medias tintas, el derecho de nuestros connacionales a ganarse la vida en cualquier lugar del mundo con su trabajo honrado.

Adelanto que en poco tiempo los consulados de México, los 50 consulados de México en Estados Unidos se ocuparán por entero, por completo de la defensa de nuestros paisanos. Para efectos prácticos se convertirán en auténticas procuradurías para la defensa de los migrantes.

Insisto: buscaremos establecer una relación de respeto, de amistad, una relación bilateral con Estados Unidos fincada en la cooperación para el desarrollo. Defenderemos a los migrantes pero, al mismo tiempo, aplicaremos una política económica para generar empleos y garantizar a los mexicanos trabajo y bienestar en sus lugares de origen, donde están sus familiares, donde están sus costumbres y donde están sus cultura.

Vamos a impulsar el desarrollo regional de México, de sur a norte, con la puesta en práctica de proyectos para retener a la población en sus pueblos, ampliando oportunidades de trabajo y bienestar.

Así, por ejemplo, les doy a conocer vamos a sembrar un millón de hectáreas de árboles maderables y frutales en el sureste; se desarrollará, aún más, el turismo en el Caribe y en las zonas arqueológicas de las culturas Olmeca y Maya; se construirán dos grandes refinerías en la costa del Golfo de México para dejar de importar las gasolinas y también para bajar los precios de los combustibles; se creará un corredor económico y comercial en el Istmo de Tehuantepec, se ampliarán los Puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos, se construirá una línea férrea para trenes de carga y contenedores y se aprovechará la ubicación estratégica y la cercanía, en esta franja del territorio, entre el Pacífico y el Atlántico.

En todo el país se fijarán, se establecerán precios de garantía para los productos del campo a fin de detener la emigración y lograr la autosuficiencia alimentaria; asimismo, se impulsará la industria de la construcción para crear empleos, realizar las obras públicas que se necesitan (caminos, hospitales, escuelas, vivienda, introducción de servicios) y reactivar la economía desde abajo, a partir de los pueblos y de las regiones de México.

Habrá un crecimiento económico horizontal, es decir, en todo el país, no solo como ha sucedido en pequeños islotes,  y fomentaremos el desarrollo del lado mexicano de la frontera.

Quiero informar, quiero decirles que a lo largo de los 3 mil 185 kilómetros de frontera con los Estados Unidos se creará una zona libre o franca para promover la inversión, el desarrollo productivo y tecnológico, así como la creación de empleos.

Ésta será la última cortina para retener a trabajadores en nuestro territorio. A lo largo de los 3 mil 185 kilómetros de frontera, en una franja de por lo menos 20 kilómetros de ancho y más de 3 mil kilómetro de largo, se aplicará un programa de estímulos fiscales a la inversión productiva; se reducirán los precios de los combustibles y de la energía eléctrica y se aumentarán los salarios de los trabajadores.

Les quiero explicar sobre este plan, quiero darles a conocer los antecedentes: desde la época posterior a la invasión estadunidense de 1848 y, en particular, por la terrible crisis que produjo la pérdida de la mitad del territorio de nuestro país, un gobernador de Tamaulipas, Ramón Guerra, en 1858 emitió un decreto para autorizar la primera zona libre fronteriza en ese estado de la República; luego, en 1884, durante el Porfiriato, el presidente Manuel González amplió la zona libre desde Matamoros hasta Tijuana, pasando por Coahuila, Chihuahua, Sonora y el entonces territorio de Baja California, considerando una distancia de 20 kilómetros de ancho desde la línea divisoria con Estados Unidos.

Más tarde en la época postrevolucionaria en 1933, el presidente Abelardo Rodríguez hizo lo mismo y esta medida fue refrendada para el caso de Baja California y Sonora por todos los presidentes posteriores hasta que, en 1993, Salinas de Gortari ordenó suspender los apoyos fiscales a la zona fronteriza.

Cabe decir que mientras se mantuvieron en vigor las políticas de fomento, en esa región limítrofe hubo crecimiento económico y se generaron empleos. El terrible deterioro social y la crisis de violencia delictiva que se padecen en la actualidad en la frontera y en todo el país se debe, no hay que olvidarlo, al fracaso del modelo económico neoliberal que implicó cancelar la política de fomento al campo en nuestro país y produjo pobreza y migración forzada, es decir, la expulsión de los mexicanos de sus lugares de origen.

Por eso, vamos a restablecer la zona libre o franca a lo largo de toda la frontera de México con Estados Unidos. El plan contempla, entre otras medidas y acciones, las siguientes:

1.- Se van a recorrer las aduanas mexicanas hacia el sur de 20 a 100 kilómetros de la línea divisoria.

2.- En la zona libre o franca se reducirá el Impuesto Sobre la Renta (ISR) a 20%.

3.- El Impuesto al Valor Agregado (IVA) será del 8% en promedio, la mitad de lo que es en la actualidad. Especialmente, en las ciudades fronterizas de México se aplicará la misma tasa impositiva que en el lado estadunidense. Es decir, actualmente con California 8.5, en Arizona 8.2, en Nuevo México 7.5 y en la frontera con Texas 8.2.

4.- Se reducirán impuestos especiales a la producción y servicios (IEPS) para establecer tarifas y precios iguales a los de Estados Unidos en gasolinas, diésel y energía eléctrica.

5.- En toda la zona libre se aumentará el salario mínimo a cuando menos el doble de lo estipulado en la actualidad. Se trata de un asunto de justicia, pero también se puede dar este aumento del doble al salario mínimo en esta franja y sin riesgo de inflación porque habrá, como lo hemos dicho, reducción del IVA y de precios de energía, de tal manera que al subir el salario y bajar otros precios, el nivel general de precios quedaría igual o, incluso, podría bajar.

Además, el propósito es alcanzar gradualmente la homologación entre los salarios en esa franja de México y los de Estados Unidos. Recordemos que actualmente un obrero calificado que labora en una planta ensambladora de la industria automotriz del lado mexicano gana de 3.5 a 4 dólares la hora, mientras que un trabajador de la industria automotriz de este lado recibe 34 dólares por hora, o sea, de 8 a 10 veces más, este es una gran injusticia, no puede ser que solo por la división de la frontera hay una desproporción, esto se debe de ir resolviendo.

6.- En todas las ciudades de la zona libre fronteriza de México se llevará a cabo un plan de desarrollo urbano integral que incluirá el ordenamiento del uso de suelo, la introducción de agua, drenaje, la pavimentación de calles, vivienda, la construcción de guarderías, unidades deportivas, espacios culturales, escuelas, hospitales y otras obras y servicios.

Iniciaremos este plan en 2018, el año próximo, a finales del 2018, junto con todo el proceso de transformación de México, porque no puedo más que decirles que la tercera es la vencida. Qué haremos de aquí a entonces, vamos a aplicar un programa de información a la población estadunidense, un programa de concientización, orientación a la población estadounidense sobre lo irracional de la campaña contra México y dando prioridad a la protección de los migrantes ante la injusta persecución del gobierno de Donald Trump.

Para ello se integrarán en todo Texas y Nuevo México, comités cívicos de información en todos los condados de Texas y Nuevo México.

El periódico Regeneración, que ya se está editando en inglés, se va a distribuir en esta región de Estados Unidos. Aquí hace más de 100 años los hermanos Flores Magón hacían el periódico generación para que hacer conciencia en México, y ahora se edita de nuevo en inglés para hacer conciencia entre los estadunidenses.

Se creará en Ciudad Juárez una oficina de abogados para la defensa de migrantes.

La coordinación de todos estos trabajos estará a cargo del embajador Héctor Vasconcelos y del abogado Rafael Espino, así como de los integrantes de los comités municipal y estatal de MORENA en Ciudad Juárez y en Chihuahua.

También informo que la próxima semana, el martes, iremos a Nueva York y al  día siguiente a Washington, vamos a ir a las sedes de la ONU, tenemos una entrevista con el comisionado de los Derechos Humanos  y vamos también a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para presentar un escrito de protesta y una denuncia legal contra las órdenes de construir el muro y perseguir a migrantes en Estados Unidos. Vamos a enfrentar legalmente estas disposiciones arbitrarias.

Amigas y amigos:

Quiero recordar que los migrantes no son las únicas víctimas en esta región. En la ribera sur del Río Bravo vive una población martirizada por la delincuencia que generó la política económica oficial de las últimas tres décadas, pero también por las estrategias de seguridad absurdas que el gobierno aplicó para combatir los frutos de sus propias acciones.

En años recientes vimos cómo un problema policial era escalado hasta convertirse en una “guerra” que acabó cobrándose miles de vidas y que no resolvió absolutamente nada. El saldo es por demás trágico: en 10 años, de 2007 a 2016, han habido 208 mil asesinatos y más de 200 mil asesinatos, y un millón de víctimas de la violencia, ese es el saldo doloroso de la llamada guerra absurda e inhumana contra el narcotráfico.

Desde los últimos años del Salinato se desató, en Ciudad Juárez, el horror de los feminicidios, un horror que hoy se extiende a buena parte del país. Cientos de mujeres han sido asesinadas a poca distancia de aquí con saña brutal, ante la indolencia y la corrupción de autoridades municipales, estatales y federales. La gran mayoría de estas muertes permanece impune y los funcionarios no se preocupan ni siquiera por identificar los cuerpos.

Mujeres, migrantes y ciudadanos, jóvenes en su mayoría, despojados de un lugar en el mundo, no deben seguir siendo víctimas de la violencia ciega causada, en gran medida, por una política económica, en esta frontera, más que en cualquier otro sitio, merece el adjetivo de criminal.

Así lo dijo el Papa Francisco, hace poco más de un año, cuando anduvo por estas tierras, lo citó:

“Uno de los flagelos más grandes a los que se ven expuestos los jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo sostenible y redituable que les permita proyectarse, y esto genera en tantos casos, tantos casos, situaciones de pobreza y marginación. Y esta pobreza y marginación es el mejor caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia”.

“Son hermanos y hermanas que salen expulsados por la pobreza y la violencia, por el narcotráfico y el crimen organizado. Frente a tantos vacíos legales, se les tiende una red que atrapa y destruye siempre a los más pobres. No sólo sufren la pobreza sino que además tienen que sufrir todas esas formas de violencia. Injusticia que se radicaliza en los jóvenes, ellos, «carne de cañón», son perseguidos y amenazados cuando tratan de salir de la espiral de violencia y del infierno de las drogas. ¡Y qué decir de tantas mujeres a quienes les han arrebatado injustamente la vida!”.

Pero dijo, también, el Papa Francisco ante organizaciones de trabajadores y representantes empresariales, estas palabras de esperanza:

Siempre hay posibilidad de cambio, estamos a tiempo de reaccionar y transformar, modificar y cambiar, convertir lo que nos está destruyendo como pueblo, lo que nos está degradando como humanidad.

Amigas y amigos:

Sigamos luchando para lograr, entre todas y en todas, desde abajo, sin violencia, una sociedad mejor. Podemos reconstruir un país que defienda con dignidad a sus ciudadanos en el exterior y podemos, sobre todo, rediseñarlo para erradicar las carencias que expulsan y destruyen a sus ciudadanos. Podemos transformar la zozobra y el dolor que aquejan a esta frontera en una zona limítrofe próspera y pacífica. El futuro de México está en nuestras manos.

Los invito a unirnos para que hoy mismo empecemos a construir desde este Río Bravo hasta el Usumacinta, un país libre, justo y democrático, sin corrupción y sin violencia. Una patria nueva, sin odios, esclarecida, eterna y sobre todo una patria fraterna.

El Paso, Texas, 6 de marzo de 2017.

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